A los 16 años estudié en una pequeña escuela de cine, y poco después cursé diseño gráfico. A los 18 comencé mi carrera en Bellas Artes en Medellín, donde exploré temas como la psicología, el subconsciente, la autoexploración, el inconsciente colectivo, lo bello, lo sublime, lo feo y lo extraño.
Durante mi etapa universitaria, participé en exposiciones en Plazarte, Tinto de Verano y en la nueva sede de la Institución Universitaria Débora Arango. Al mismo tiempo, colaboré en proyectos y fanzines digitales junto a diversos artistas universitarios.
A los 23 años inicié una maestría en Ilustración y Animación en ESDESIGN, Barcelona, donde abordé temas como el caos, el orden, lo extraño —otra vez— y, sobre todo, la pregunta: “¿Qué significa ser humano?”, en medio de una revolución tecnológica marcada por la inteligencia artificial. Me preocupaba la posibilidad de un mundo cada vez más deshumanizado.
Durante ese proceso creé la obra “Sé humano”, una animación basada en una respiración, en la que cada fotograma representa una cultura diferente. (Todavía está en proceso: falta el color.)
Después de la maestría, ya con 25 años, me dediqué a dibujar todo lo que tenía pendiente: ideas guardadas, proyectos inconclusos, bocetos que necesitaban vida… Mi portafolio comenzó a crecer de forma orgánica. Ya no dependía solo de dos dibujos muy buenos o trabajos universitarios, sino de obras más actuales, pulidas y con composiciones sólidas.
Entre ellas está la serie “Especias”, una colección de ilustraciones botánicas exclusivas. ¿Por qué especias? Porque son extrañas, hermosas y codiciadas. Hablan de lo exótico en una época en que lo raro era un lujo. Cada especia tiene su historia:
— La angélica se usó para combatir la peste negra.
— La canela valía más que el oro y se rodeó de mitos para proteger su origen.
— El azafrán causó guerras entre señores feudales.
— El chile fue ofrenda al dios del sol, Tonatiuh.
— La cebolla se deshidrataba para aligerar el peso de las caravanas que venían desde Pakistán.
Y así muchas más.
Ahora, a mis 26 años, llevo más de un mes exponiendo en el café Naturalia, en Laureles (Medellín), con 7 de mis especias. La exposición ha sido bien recibida y el espacio ha servido de escenario para talleres, conversatorios, mercados de trueque, conciertos de bandas locales, de jazz y más.
Actualmente, estoy interesado en vender mis ilustraciones de especias aquí mismo, compartiéndolas con quienes valoran lo botánico, lo simbólico y lo artístico.