Volver arriba
Arturo Carrión

Bienvenido a la pagina oficial del Artista plástico ARTURO CARRIÓN, aquí podrá visualizar una pequeña antología de su obra plástica, conformada en varias galerías, donde podrá apreciar sus esculturas, Pinturas, Fotografías, Obras digitales, Obras en Gicleé; Como también su biografía artística y sus eventos actuales. También podrá COMPRAR su obra ONLINE, a través de Paypal y todos los sistemas de pago y si desea enviar una POSTAL con alguna de sus obras, lo puede hacer totalmente gratis. CONTACTE con el Artista, también puede firmar su LIBRO de visitas

------------------------------------------------------------------------------------

“Pinto, atrapo imágenes y esculpo las ideas que subyacen en mi acción creativa, soy ecléctico, iconoclasta, atemporal, espacial y reconstructivo como el arte mismo” (Arturo Carrión)

Arturo Carrión invariablemente se las arregla para sorprendernos; acaso porque, siendo la suya una obra estéticamente impecable y de consistente y diáfano lenguaje plástico, su perseverante creatividad siempre lo encamina por derroteros que denotan magníficamente lo que en filosofía se conoce como “diversidad en la unicidad” (que en el arte visual equivaldría a “variedad en la unidad”). En esta ocasión, fiel a su preceptiva estética, pero actualizado tecnológicamente, digamos que corriendo a la par de los tiempos, nos deslumbra con una obra que tiene su esencia germinal en algo que el artista estuvo experimentando dos décadas atrás. Conociendo su filosofía, ahora robustecida, nos permitiremos referirnos a ese material como “creación integral”, en el sentido de que involucra, interpretándolas y expresándolas, todas las potencialidades mentales humanas: el instinto, la emocionalidad y la razón (de alguna manera, en términos de la filosofía práctica, la ética, la estética y la lógica y, acaso también, ¿por qué no?, a propósito de las tres grandes parcelas de los trajines humanos, la sociología (dentro de ésta la política), el arte y la ciencia.
Caminemos un poco con Arturo Carrion esa larga ruta que nos deja ante una obra que, aun si engendrada en un cierto pretérito, hoy se presenta tan vigorosamente contemporánea como esplendorosa.
Arturo Carrión - 1953 - nació en Maturín, Estado Monagas, Venezuela. Español, de origen Venezolano, estudió formación artística: pintura, escultura, grabado, estampación, diseño y fotografía en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas de Caracas; Expresión Corporal en el Ateneo de Caracas; Visión y Color, en el IVIC (por convenio con la EAP Cristóbal Rojas); Historia de la Pintura Venezolana, en la UCV; y Comunicación Audiovisual en la Universidad Simón Bolívar. Actualmente reside en Santiago de Compostela, España, dedicado totalmente a sus creaciones en el arte.

KHROMAKINESIS 2009 – 2017
El ojo humano, morfológicamente está diseñado para captar dos dimensiones, donde se entrelazan la luz que define las frecuencias del color y las formas de los objetos observados, solo está diseñado para ver y (centrando su atención cerebral) mirar en 180º, lo cual indica la mitad de la circunferencia, por lo tanto morfológica y literalmente “Vemos un plano curvado hacia sus extremos”. ¿Por qué creemos que vemos en tres dimensiones?, la respuesta es sencilla, porque tenemos un cerebro prodigioso que desde su incipiente desarrollo comienza a procesar en perfecta sincronía con los otros sentidos fisiológicos: El táctil, el auditivo, el gustativo y el olfativo; y podemos agregar el intuitivo, que vemos en tres dimensiones. Estamos acostumbrados y pensamos que realmente vemos en tres dimensiones. Desde nuestro nacimiento, nuestro cerebro va educándose, basándose en los cinco sentidos fisiológicos que contenemos en nuestro organismo al nacer; esta auto-educación básica va acompañada por los estímulos externos de nuestro entorno físico y de nuestros congéneres adultos que de manera inconsciente han pasado por el mismo proceso, determinaran las capacidades de desarrollo a corto plazo, de las respuestas lógicas que define el comportamiento humano. El cerebro humano es la maquina biológica más preparada y prodigiosa desde que afloro la vida en este planeta que llamamos tierra, es capaz de crear y de regenerarse en muchos aspectos para lograr su sobrevivencia, condiciona nuestras actuaciones desde el nacimiento hasta la extinción o muerte.
El cerebro humano crea los sentimientos a través de los sentidos, es un procesador de estímulos externos y tiene las respuestas adecuadas a cada situación, partiendo de su madurez o nivel cognoscitivo. El sentido de la visión básico, trasmite al cerebro a través de sus conductos naturales biológicos toda la información que percibe (Ver) al cerebro para ser

Procesada y dar respuestas al estímulo percibido a través de los ojos, órganos receptores fisiológicos exclusivos de esta tarea.
El cuerpo humano es ergonómico en su naturaleza biológica para cubrir sus necesidades básicas en su actuar en cualquier entorno natural de existencia, pero como cualesquiera otros organismo vivientes tiene sus limitaciones que han sido, en el devenir de los tiempos de su existencia compensadas por el desarrollo de su proceso cerebral adaptativo a procesar soluciones lógicas en su permanente resolución de su entorno vital.
Podemos decir que el cerebro humano es un procesador de soluciones vitales que continuamente se adapta a los nuevos tiempos y sus necesidades. El cerebro creo los medios de transporte para su traslado a cualquier parte del mundo físico donde actúa; podemos citar muchísimos ejemplos sobre cómo ha actuado el cerebro humano para cubrir sus necesidades de extensiones sin desgastarse en el esfuerzo.
El ser humano no es capaz de volar porque su naturaleza física lo imposibilita, creo el avión o cualquier nave capaz de transportarlo en vuelo. Los carromatos, carretas, coches, trenes, y un sinfín de artilugios que le permiten trasladarse vía terrestre a cualquier lugar que cubra sus necesidades de transporte y de producción. Invento la escritura, los lenguajes, las herramientas de impresión, los teléfonos, la televisión y las computadoras para comunicarse con el resto de sus congéneres sin moverse de su espacio vital de confort. Creo las maquinas cibernéticas o robots para elaborar los productos y maquinarias industriales que necesita para desarrollar todos los tipos de producción masiva que cubran las variadas necesidades que necesita el ser humano en su existencia. Así como cualquier instrumento extensible en el desarrollo de sus sentidos biológicos.
El ojo humano, carente en esa primera fase (El ver), de la tridimensionalidad física real, recibe del cerebro la orden de detallar (Mirar) para luego procesar las imágenes captadas y tener las respuestas para cada uno de esos estímulos, es en esta fase donde surge la acción creativa del ser humano para conseguir respuestas a estos estímulos visuales; opto por la representación básica del acto de ver. Creo el concepto del plano bidimensional para a través de este representar la tridimensionalidad;

“invento la perspectiva, la representación del volumen basándose en las formas, las luces y las sombras”; con esta elemental formula hemos convivido durante muchos siglos, los artistas pintores aprendieron y desarrollaron estos conceptos para representar sus realidades y entornos existenciales. Esto no a cambiado en lo absoluto en el transcurrir de los siglos, seguimos viendo y haciendo representaciones de lo que vemos o pensamos de forma bidimensional, porque así está conformada nuestra naturaleza biológica visual. Seguimos buscando ver la tridimensionalidad real en nuestras existencias y solo hemos podido mejorar su representación a nivel subjetivo por medio de equipos e instrumentales que acoplados a nuestro órgano visor (El ojo) nos produce la sensación de tridimensionalidad, donde intervienen factores psicológicos, cibernéticos y digitales. Cuando vemos una pantalla de cine, la televisión, una fotografía, la pantalla del monitor de nuestro ordenador, disfrutamos la sensación de esa tridimensionalidad, la sentimos y vivimos como tal y obviamos la realidad del hecho, todo lo estamos viendo en el plano bidimensional.
La tridimensionalidad real existe, para ello acudimos al sentido del tacto o al desplazamiento físico humano, solo así, corroboramos su existencia. Para poder apreciar la tridimensionalidad en una escultura o cualquier objeto, debemos movernos o desplazarnos físicamente para, en esta acción captar (cual cámara fotográfica) segmentos de ese recorrido que nuestro cerebro procesa y acopla en una sola imagen y la sentimos tridimensional. El tiempo y el espacio, como dimensiones, comulgan y actúan en esta acción para dotar al ser humano del concepto subjetivo de la tridimensionalidad.
Los artistas visuales son apreciados por el público espectador como magos por su capacidad de interpretar y representar la tridimensionalidad en el plano bidimensional, para ello se basan en la formula antes mencionada “ La perspectiva + formas + luz + sombras = volumen virtual”
En toda mi obra pictórica y en muchos casos escultórica, estos son los factores o ingredientes que utilizo para siempre hacerle un “Homenaje a la tridimensionalidad real” a través del único medio o concepto que he tenido a mano, “La virtualidad”, independientemente de las concepciones que planteo en cada serie de obras, tanto psicológicas como ópticas.

En esta serie de obras denominadas “Khromakinesis”, las cuales se subdividen en “Tubulares”, “Orbitales”, “Khromavolumes”, “Levitables”, “ Esferoides” y “Entreplanos”, se basan en la representación del volumen, el espacio y la búsqueda para el espectador del movimiento óptico en el espacio bidimensional como experiencia lúdica, ofreciéndole al observador la energía del movimiento subjetivo que produce la representación volumétrica, apoyada en las formas, la luz y las sombras en el espacio bidimensional.
Cuando usted vaya caminando por una calle y vea en su visión frontal que en sentido contrario viene caminando una hermosa mujer y usted tiene que esperar para voltear a verla como es por su parte trasera o posterior, recuerde siempre que vemos bidimensionalmente, si viéramos tridimensionalmente, no tendría necesidad de voltearse para verla; la vería y disfrutaría al unísono, en un todo.
arturoCarrion - artista multimedia 2010

Arturo Carrión